La vida en los monasterios medievales

vida en los monasterios medievales

Alrededor de todo el mundo se pueden encontrar muchos rastros de la que fue la Edad Media o edad medieval, pero pocos de estos se conservan tan bien como los antiguos monasterios, los cuales tuvieron un impacto cultural y religioso muy grande que perdura hasta la actualidad.

Pero ¿Quiénes vivían en estos monasterios? ¿Cómo era la vida realmente en ellos? ¿Qué hacían a diario y por qué?

Explora la respuesta a todas estas preguntas y conoce mucho más de la vida en los monasterios medievales, en un pequeño pero magnifico viaje a los monasterios de la edad media.

Quienes vivían en los monasterios de la edad media

quienes vivian en los monasterios medievales
Monjes medievales

Cuando hablamos de los monasterios nos referimos a centros religiosos antiguos que perduraron desde el inicio de la edad media alrededor del siglo IV hasta inicios de la edad moderna. Pero estos a diferencia de hoy en día, estaban llenos de vida.

Las personas que vivían en los monasterios eran conocidos como monjes, los cuales se apegaban a un voto de obediencia, renunciando así a su libre albedrío dejándose guiar solo por las Reglas de Benito. Estas reglas se resumían en <<Ora et labora>> reza y trabaja.

El origen de los monjes monásticos se da con los cenobitas, quienes iniciaron los primeros votos de renuncia a las riquezas, dejando sus vidas, familias y relaciones a un lado en busca de la cercanía a Dios.

Los primeros monjes medievales creían que el sacrificio los acercaba a Jesús, por esta razón llegaron a la conclusión de que la renuncia más grande se encontraba en dejar a un lado la libertad. Por esta razón bajo las reglas de Benito poco a poco los monjes se fueron uniendo en los antiguos monasterios.

Características de la vida dentro de un monasterio

Antes de abordar el día a día de los monjes hay un par de cosas que debemos comprender de las características de la vida dentro de un monasterio, para que de esta manera podamos dilucidar el objetivo de lo que hacían y el por qué.

Primero que nada la vida dentro de un monasterio era austera, debido a que la idea de la comunidad religiosa que habitaba el monasterio era renunciar a los placeres para ser más santos.

Segundo cabe destacar las cualidades sumamente estricta de los horarios y labores que se les daba a cada monje, ya que lo que se intentaba inculcar era la disciplina que alejara a los miembros del monasterio de las tentaciones y el pecado. Tanto que a los monjes se les llegaba a castigar físicamente por no asistir puntuales a la hora de las oraciones.

Entre las características de la vida en un monasterio destaca la calma que se podía percibir en el entorno, esto se entiende de los escritos antiguos ya que los horarios de oraciones se consideraban sagrados y como estos oraban mas de la mitad del tiempo, es de entender que raras veces se escuchaba bullicio en los monasterios.

Finalmente los monjes medievales en su afán de perseguir la visión de Jesús y de propagar el cristianismo, dedicaban parte de su tiempo realizando copias importantes de documentación y preparando misiones de ayuda humanitaria allá donde hubiera necesidad. Dedicados desde cuidar enfermos hasta replantar pantanos.

Como era la vida cotidiana en los monasterios medievales

Como era la vida cotidiana en los monasterios medievales
Trabajo de los monjes medievales

Si queremos saber cómo se desarrolla la vida en los monasterios medievales lo que debemos es seguir las enseñanzas de San Benito, quien estableció el día a día de los monjes y quienes seguían estos horarios al pie de la letra.

En la primera hora antes del amanecer ya los monjes se encontraban de pie preparándose para la primera de las muchas oraciones del día conocido como la Vigilia. Esto se daba en el coro, un ligar destinado para las oraciones y eventos religiosos como la lectura de la palabra de Dios y los cánticos.

Luego de la Vigilia los monjes tenían una hora para asearse, regresando al coro para los Laudes que eran periodos de oración.

Terminados los Laudes los monjes trabajaban entre 1 y 2 horas dependiendo de sus asignaciones que podrían estar en el huerto, la granja, haciendo actividades de mantenimiento al monasterio, aunque gran parte del trabajo giraba en torno a la transcripción o copia de volúmenes antiguos que podían o no ser religiosos.

Terminada la primera jornada de trabajo los monjes iniciaban la Hora tercia donde se realizaba nuevamente una misa, más formal y con fines de reflexión. Dedicándose al trabajo nuevamente hasta la llegada de la hora sexta para rezar nuevamente.

Cuando los monjes finalizaban la hora sexta se dirigían al comedor conocido como refectorio, donde solo se comía carne los domingos o las fechas festivas, del resto, los monjes comían hortalizas cosechadas por ellos mismos y algunas veces sopas y pan. Los monjes recitaban la biblia en voz alta por turnos aun durante la comida.

La hora de comer no seguía de descanso, en realidad rezaban nuevamente, conocida esta como la hora nona se dedicaban a trabajar luego de que terminada esta jornada religiosa.

Hora importante venía a las 6 de la tarde, momento en el que se reunían todos los monjes nuevamente en la Sala capitular. Esta reunión era un encuentro social del monasterio donde discutían temas de interés para todos, se hacían importantes anuncios y a veces incluso se realizaban castigos a quienes incumplían las reglas.

Una hora después se realizaban las vísperas (oración) para luego terminar con la cena alrededor de las 8 de la noche. Finalmente todos se reunían nuevamente para realizar las completas (más oración), destinadas a pedir protección a Dios.

Finalmente los monjes descansaban y proseguían la rutina de entrega, obediencia y altruismo una vez más el día siguiente.

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